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En marzo de 2026, un pastor de Arizona anunció un libro titulado 19 Reasons to Repeal the 19th Amendment. La Enmienda 19 es la que garantiza el derecho al voto de las mujeres en Estados Unidos desde 1920. Dale Partridge, pastor de la King’s Way Bible Church en Prescott, declaró en un video que «la mayoría de las mujeres no son capaces de votar responsablemente» y que su objetivo es eliminar el voto femenino en USA en la próxima década.
La declaración habría pasado como una provocación más si el dato de respaldo no fuera tan incómodo: el 22.6% de los encuestados en Estados Unidos apoya derogar la Enmienda 19, según datos recientes. El 28% de los hombres y el 18% de las mujeres. Casi 1 de cada 4 personas.
Eliminar el voto femenino ya tiene libro, hashtag y aliados en el gobierno
El secretario de Defensa Pete Hegseth reposteó un video de otro pastor que argumentaba que las mujeres no deberían votar. Paul Ingrassia, a quien Trump nominó para dirigir la Oficina del Fiscal Especial, expresó simpatía con la idea en un podcast. Andrew Tate, una de las figuras más influyentes del manosphere, lo ha pedido abiertamente. Hanna Pearl Davis, creadora de contenido con millones de seguidores, hace campaña activa para que las mujeres pierdan ese derecho.
El hashtag #RepealThe19th circula en X desde 2016, cuando un análisis de FiveThirtyEight mostró que si solo votaran los hombres, Trump ganaría por amplio margen. En 2026, el hashtag dejó de ser un meme. La Communion of Reformed Evangelical Churches (CREC), una denominación con unas 150 iglesias en expansión, tiene como objetivo declarado influir en legisladores para avanzar esta agenda.
La brecha de género que alimenta el argumento
El argumento electoral detrás del movimiento es simple: las mujeres votan mayoritariamente por candidatos demócratas. Si no votaran, la derecha ganaría con más facilidad.
Los números de 2024 lo confirman. La brecha de género entre votantes jóvenes fue de 40 puntos: las mujeres menores de 30 años votaron por Harris con una ventaja de 24 puntos, mientras los hombres del mismo rango votaron por Trump con una ventaja de 16. Entre mujeres blancas con educación universitaria, Harris ganó por 17 puntos. El 53% de las mujeres blancas en general votó por Trump, pero eso no alcanza para cerrar la brecha total.
El reclamo circula envuelto en lenguaje de corrección electoral. «Si las mujeres no votaran, América sería más conservadora» es la frase que aparece sin mucho disfraz en foros, podcasts y púlpitos.
¿Por qué esta agenda nace ahora?
Beth Allison Barr, historiadora de Baylor University, lo describe con claridad: «Antes enseñaba esto como algo marginal. Ya no lo es». El movimiento para eliminar el voto femenino en USA pasó de ser una provocación en internet a una posición con voceros identificables, infraestructura religiosa y simpatizantes dentro del gobierno federal.
La respuesta tiene varias capas que se refuerzan entre sí.
El sociólogo Samuel L. Perry ha documentado que el nacionalismo cristiano busca mantener un orden donde los hombres lideran y las mujeres obedecen. A medida que las mujeres avanzan en educación, trabajo y participación política, ese modelo se aleja más de la realidad y el reclamo se radicaliza. El fondo del debate apunta a quién tiene autoridad en la sociedad, mucho más que a resultados electorales.
El ecosistema digital amplifica esa radicalización a una velocidad que antes era imposible. Una cuenta publica un meme, un pastor lo convierte en sermón, un podcaster lo amplifica, un funcionario lo comparte. Cada paso hace que la idea parezca menos extrema. En redes sociales, 126 mil menciones en 30 días con 87 mil autores únicos muestran que esta conversación tiene una escala que desborda los círculos marginales donde solía vivir.
La segunda presidencia de Trump también abre espacio. El regreso al poder de una administración que ha normalizado posiciones antes consideradas extremas permite que figuras como Partridge hablen sin el costo reputacional que habrían pagado en otro contexto político.
20 Mar – 17 Abr 2026
Menciones
126k
Autores
87k
Redes sociales
X55.5%
Reddit26.6%
Online News5.8%
Bluesky4.6%
YouTube4.4%
Otros3.1%
Volumen de menciones · 20 Mar – 17 Abr 2026
Ecosistema de hashtags
#manosphere
1,150
#tradwife
628
#repealthe19th
555
#masculinity
163
#feminism
152
#louistheroux
135
#boysandmen
106
#healthysociety
106
Fuente: Redes sociales · 20 Mar – 17 Abr 2026
Las cámaras de eco que sostienen el movimiento
La conversación no se organiza bajo un solo hashtag sino a través de un ecosistema donde cada pieza refuerza a las demás, a menudo sin que quienes participan en una capa conozcan lo que ocurre en la siguiente.
#tradwife acumula 628 menciones en el período monitoreado. En TikTok e Instagram, mujeres presentan la vida doméstica tradicional como aspiración. Ninguna de estas cuentas pide explícitamente eliminar el voto femenino, pero construyen un relato donde la mujer pertenece al hogar y al espacio privado. Ese relato prepara el terreno emocional para lo que viene después.
#manosphere, con 1,150 menciones, es donde el mensaje se politiza. Influencers como Tate y sus seguidores convierten el rol doméstico en causa ideológica y presentan a las mujeres que votan liberal como una amenaza para la civilización occidental.
#repealthe19th, con 555 menciones, aparece como la demanda concreta que los otros dos hashtags ya hicieron tolerable. Quien sigue cuentas de #tradwife durante meses consume un marco de referencia que normaliza la idea antes de que llegue formulada como propuesta política.
Investigadores de la University of Michigan y la revista Nature han demostrado que no hay diferencia medible entre géneros en capacidad emocional o de juicio. El argumento de Partridge carece de base científica, pero en las cámaras de eco la repetición cumple la función que en otros espacios cumple la evidencia.
Mujeres que apoyan perder su propio voto
El 18% de las mujeres encuestadas apoya derogar la Enmienda 19. Según un estudio de The 19th News de febrero de 2026, las mujeres son igual de propensas que los hombres a sostener ideas del nacionalismo cristiano. 3 de cada 10 estadounidenses comparten esa visión, sin diferencia significativa por género.
Hanna Pearl Davis es el caso más visible. Con millones de seguidores, hace campaña para que las mujeres pierdan el derecho al voto. Lo llama «womanosphere» — una respuesta femenina al manosphere donde mujeres articulan las mismas posiciones que sus contrapartes masculinas: que la política «woke» es una amenaza, que el lugar de la mujer está en el hogar y que el sufragio femenino fue un error histórico.
Concerned Women for America, una organización conservadora cristiana, calificó la propuesta de Partridge como «perezosa, provocativa y políticamente analfabeta». Sheila Wray Gregoire, autora y conferencista cristiana, fue más directa: «Partridge odia a las mujeres».
El rechazo existe dentro de la propia derecha religiosa, pero convive con un apoyo que sigue creciendo.
El SAVE Act podría restringir el voto sin derogar nada
Mientras el debate sobre la Enmienda 19 ocupa la conversación pública, una ley en el Senado podría dificultar el voto de millones de mujeres sin necesidad de cambiar la Constitución.
El SAVE America Act exige que los votantes presenten documentos que prueben su ciudadanía al registrarse. El problema es que 69 millones de mujeres estadounidenses no tienen un certificado de nacimiento que coincida con su nombre actual. Casi el 90% cambia o agrega apellido al casarse. Si su nombre legal no coincide con el certificado, tendrían que presentar documentación adicional — acta de matrimonio, decreto de divorcio u otros papeles que vinculen ambas identidades.
PolitiFact evaluó el impacto y concluyó que la ley no prohíbe votar a las mujeres casadas, pero agrega obstáculos. En la práctica, millones de mujeres que hoy votan sin problemas tendrían que hacer trámites adicionales que muchas no completarían.
El Senado debate el SAVE Act desde marzo de 2026. Necesita 60 votos para superar el filibuster. Los republicanos tienen 53 escaños y necesitarían al menos 7 votos demócratas.
Cuando una democracia debate si la mitad de su población debería votar
La Enmienda 19 no va a ser derogada. Necesitaría dos tercios de ambas cámaras del Congreso y la ratificación de 38 estados. No hay ruta legal viable.
Pero el movimiento no necesita ganar legalmente para cumplir su función. Cada vez que un pastor lo predica, un influencer lo comparte o un funcionario lo normaliza, la ventana de lo que se puede decir en política se desplaza. Hace cinco años, pedir que las mujeres pierdan el derecho al voto habría acabado con una carrera política. Hoy se escribe un libro sobre el tema y se anuncia en conferencia de prensa.
La pregunta de fondo ya dejó de ser si van a lograrlo. A esta altura, lo que pesa es qué significa para una democracia que 1 de cada 4 ciudadanos apoye la idea y que la conversación siga creciendo.
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