Millennials y Gen Z: el 60% del padrón que nadie moviliza

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Los millennials y la Generación Z representarán casi el 60% del padrón electoral en las próximas elecciones presidenciales de Costa Rica (La República, 2026). En Perú, el 64.8% de los jóvenes de 18 a 29 años no elige a ningún candidato a seis meses de votar (La República Perú, 2025). El segmento más grande del electorado latinoamericano es, al mismo tiempo, el más desconectado de la oferta política.

Esto no es apatía. Es un fracaso de comunicación.

El dato que debería preocupar a cada estratega

Los números no mienten, pero rara vez se leen juntos. Cuando se cruzan, el panorama es alarmante:

En Costa Rica, millennials y Gen Z conforman la mayoría del padrón. Pero el abstencionismo entre menores de 45 años supera la media nacional, que en la última elección fue del 40% (La Nación Costa Rica, 2026). En Perú, más de seis de cada diez jóvenes declaran no tener candidato. En Colombia, las encuestas de intención de voto entre 18-25 años muestran niveles de indecisión históricamente altos.

¿Qué tienen en común? Ninguno de estos países tiene una estrategia de comunicación electoral diseñada específicamente para votantes menores de 30 años. Las campañas hablan a un electorado que ya no existe: el que se informa por televisión, que confía en los partidos y que llega a la urna por lealtad ideológica.

Cómo decide el votante joven en LATAM

Los estudios recientes revelan un patrón que contradice la narrativa de que «los jóvenes no se interesan por la política»:

La familia sigue siendo la influencia número uno. El 76% de los jóvenes reconoce que la opinión de su familia y amigos es su principal influencia a la hora de votar (Revista Derecho Electoral, JNE Perú, 2026). Esto desafía la idea de que las redes sociales controlan el voto joven — lo que hacen es amplificar o cuestionar lo que ya se conversó en casa.

La investigación propia es el segundo factor. Antes de votar, los jóvenes buscan información por su cuenta. Y aquí hay un dato que pocos consultores tienen en el radar: en Ecuador, la Gen Z ya consulta a la inteligencia artificial para informarse sobre candidatos y pedir orientación sobre cómo votar (Campaigns & Elections México, 2026). No buscan en Google. Le preguntan a ChatGPT.

Las redes sociales son el tercer factor, no el primero. TikTok, Instagram y X funcionan como filtro de atención — lo que no aparece ahí, no existe para el votante joven. Pero la decisión final se cocina en espacios más íntimos: conversaciones familiares, grupos de WhatsApp, investigación personal.

Por qué las campañas siguen fallando con este segmento

El problema no es de presupuesto ni de plataforma. Es de mentalidad.

Error 1: Tratar a la Gen Z como un bloque homogéneo. Un joven de 19 años en Lima que trabaja desde los 16 no tiene las mismas preocupaciones que un universitario de 22 en San José. La microsegmentación que las campañas aplican a otros segmentos desaparece cuando se trata del voto joven — como si «ser joven» fuera una identidad política en sí misma.

Error 2: Confundir presencia digital con comunicación efectiva. Las campañas en Perú ya desplazaron los debates para concentrarse en redes sociales, convirtiendo la elección en «un show de likes y bailes» (Infobae Perú, febrero 2026). El resultado: más visibilidad, la misma desconexión. El joven ve al candidato bailar en TikTok y sigue sin saber qué propone sobre empleo o seguridad.

Error 3: No hablar de lo que les importa. Capacitación, oportunidades para emprender, trabajo, seguridad y salud son las demandas concretas de este segmento. Las campañas que hablan de reformas institucionales abstractas pierden la conversación antes de empezarla.

Tres lecciones para el consultor que quiera movilizar al voto joven

1. Diseña la estrategia de comunicación desde la familia, no desde el algoritmo. 
Si el 76% de la influencia viene del entorno cercano, el mensaje que llega al votante joven por redes necesita ser compartible en la mesa familiar. El contenido viral no alcanza si no genera conversación fuera de la pantalla.

2. La IA ya es un canal de información electoral — prepárate. 
Si los jóvenes en Ecuador le preguntan a ChatGPT por quién votar, las campañas necesitan pensar en cómo sus propuestas aparecen en respuestas de IA. No es SEO tradicional — es una nueva capa de posicionamiento que ningún manual de campaña contempla todavía.

3. Habla de empleo, emprendimiento y seguridad — o no hables. 
Las campañas que capten la atención de la Gen Z en 2026 serán las que ofrezcan respuestas concretas a problemas concretos. No eslóganes motivacionales. Propuestas que quepan en un mensaje de WhatsApp y que un joven pueda repetir en una conversación con sus padres.

En años de trabajo en campañas en la región, lo que he visto es que el candidato que conecta con los jóvenes no es el que más baila — es el que mejor escucha.

El electorado del futuro ya está votando

El 60% del padrón no es una proyección futura. Es el presente electoral de América Latina. La generación más grande, más conectada y más desconfiada de la política está a punto de definir presidentes en media docena de países.

Los partidos y consultores que sigan tratando al voto joven como un segmento secundario van a descubrir que el segmento secundario era, en realidad, la mayoría silenciosa que decidió no votar.

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